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Gratitud a Dios por un año más

Debemos admitir que esta nota lo hemos preparado “el año pasado”, pero pensando en los lectores trataremos de recordar que estamos en “el año que viene...”  Como el ministerio de Radio América cubre toda clase de personas, deseamos decir algo a cada una de ellas:

1. En primer lugar a los hermanos, miembros de la Iglesia aquí en Ñemby, a quienes podemos saludar personalmente con un apretón de manos cada vez que los vemos.  Muchas gracias por el apoyo, especialmente en sus oraciones.  No tenemos duda de esto.

2. Debemos agradecer también a cuantos trabajan con los niños y los jóvenes.  Están ustedes en nuestras oraciones siempre.

3. El equipo de Radio América, trabajando al ritmo que una obra como ésta reclama, y que, lo reconocemos, no es fácil.  Estamos totalmente seguros de que es el Señor quien nos supervisa a todos y que realmente a él servimos.

4. No podemos olvidar en cuanto al alcance de nuestra señal radial, a las distintas emisoras que nos retransmiten en los distintos horarios fuera y dentro del país.

5. En cuanto a los que nos ayudan económicamente, nos sería difícil recordarlos a todos, pero también estamos orando por ellos, según nuestra memoria nos lo permite.

6. Los hermanos lejanos, quienes nos captan por Internet, les deseamos bendiciones de lo alto también.

7. Los hermanos Marta y Magno Díaz se han identificado totalmente con Radio América y con verdadero gozo nos ayudan.  Sabrá el Señor recompensarles, porque nosotros solamente podemos orar por ellos y decirles: «¡Muchas gracias, hermanos!»

8. También debemos agradecer aquí al pastor Sergio Aquino por sus múltiples labores llevando la semilla de la Palabra de Dios a cada población del interior del país, donde le sea posible llegar con la compañía del hermano Magno y sus ayudantes, sabiendo que la intervención Divina es: “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios” (1 Co. 3:6).  Es un gran privilegio poder ser parte de los que “plantan”, “riegan”, dejando en las manos de Dios la germinación de la semilla del Evangelio de Cristo. “Regar” significa acompañar a los nuevos en la fe.  ¡Pero… cuán grato es dedicar cierto tiempo cada semana para esta tarea!

¿Qué podemos esperar para el año 2026?

Si tuviéramos que sugerir algo a la Iglesia, diríamos que es muy necesario que la misma luche en dos frentes: Por un lado, que cada hermano tome en serio la vida de santidad.  No cabe duda de que ésta realmente es la voluntad de Dios: “Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación...” (1 Ts. 4:3a).

El segundo frente sería un mayor interés en la asistencia.  Son muy pocos los hermanos que traen a sus amigos, vecinos o parientes aún no salvos cuando concurren a los servicios dominicales.  Nuestra Iglesia no tiene por qué bajar en número de asistentes.

¿Es  usted  un  visitante?

Si usted no es parte de esta Iglesia, pero nos ha visitado para escuchar la Palabra de Dios, muy bienvenido.  Haga las paces con Dios cuanto antes.  Reciba por la fe a Cristo Jesús como Salvador personal.  Conozca todo cuanto tiene que ver con el verdadero cristianismo, la salvación del pecador, el perdón que Dios ofrece y la seguridad eterna que está a su alcance.

Un  consejo importante

Evite comenzar el nuevo año llevando sobre sus espaldas los pecados del año pasado.  Déjelos, en sincera oración, al Señor.  Él sabe qué curso darles y usted puede saberlo si lee algunas declaraciones Suyas:

 

“He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados” (Is. 38:17).

“Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” (Is. 43:25).

“Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí” (Is. 44:22).

“Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar” (Is. 55:7).

“¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia” (Miq. 7:18).

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Jn. 1:9).

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Jn. 2:1, 2).

¡Tomemos estas palabras en serio, porque se trata de una oferta divina de completo perdón, sin importar cuán grave sea nuestro pasado!  ¡Comencemos este año nuevo tan anhelado!

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