El profeta Abel (III)
- Fecha de publicación: Sábado, 13 Junio 2026, 20:53 horas
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La ofrenda de Caín
¿Qué diremos ahora respecto a Caín? ¿Es que acaso no creía en Dios? ¡Oh sí, sí que creía! Era un devoto regular: “Y aconteció... que Caín trajo del futo de la tierra una ofrenda a Jehová” (Gn. 4:3). Si hubiera sido miembro de una iglesia, lo habrían considerado como un hermano dedicado que ayudaba con sus ofrendas. De hecho, podemos sugerir que hoy en día tenemos a muchos Caínes en las iglesias en todo el mundo. Pero... ¿Cuáles eran las marcas de la religión de Caín?
1. La religión de Caín era una religión de obras. En el corazón de su religión está la terquedad voluntaria de hacer las cosas de la forma como queremos, la creencia de que Dios estará satisfecho con eso que decidamos darle. Por eso fue que mientras Abel trajo de las ovejas creadas por Dios “lo más gordo de ellas”, Caín presentó el producto de su propio esfuerzo, tal vez trigo y unas papas.
Al ofrecer esta ofrenda producto de su labor, Caín estaba negando su condición caída. Creía que Dios lo aceptaría tal como era. Es el padre de todos los que niegan que el hombre es inicuo, el padre de todos los que creen “que hay una chispa de bondad en todos los hombres”, de quienes creen en la paternidad universal de Dios, de quienes están convencidos que la sinceridad es suficiente y que mientras el hombre sea sincero Dios lo aceptará.
2. La religión de Caín la inventó él mismo, fue producto de su propia imaginación, no de la Palabra de Dios, la que ignoró. Caín fue el primer filósofo e inventor de su propia religión.
3. Su religión negaba la necesidad del sacrificio de sangre. Era una religión incruenta. Él reemplazó la sangre y la muerte de una víctima inocente, con productos frescos y fragantes de su propio huerto. Es el padre de todos esos que creen que se pueden acercar a Dios de cualquier otra forma diferente al sacrificio de la sangre derramada de Cristo.
4. La religión de Caín creía que hay muchos caminos que conducen a Dios. Adán y Eva sin duda le relataron todo lo que el Creador les había dicho en el huerto, que el camino de salvación era por medio de un sacrificio de sangre, y que se los había demostrado cuando los vistió con la piel de los animales que sacrificó. También le dijeron que Dios les habló de la Simiente de la mujer que vendría un día para morir por los pecados de los hombres, y así aplastar la cabeza de la serpiente. Sin duda también su hermano Abel le advirtió que sólo había un camino a Dios, pero Caín debió pensar que su hermano era de mente estrecha. Es así como Caín es el padre de quienes están convencidos que todas las religiones conducen a Dios.
¿Cuál fue el resultado de la religión de Caín?
1. Caín fue rechazado por Dios: “Pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya” (Gn. 4:5a). El Señor lo rechazó porque no se aproximó a Él de acuerdo con Su revelación y con el sacrificio de sangre. Tal como dijo el Señor Jesucristo: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mt. 7:21-23).
2. Caín estaba furioso y celoso de su hermano por seguir el camino de Dios, ya que Abel no había hecho nada en su contra: “Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante” (Gn. 4:4, 5).
3. Caín ignoró la bondadosa advertencia de Dios, quien sabe y observa todo lo que hacen los hombres. Note cuán paciente fue Jehová con Caín, a pesar de su desobediencia abierta respecto al sacrificio. Pudo haberlo acabado de inmediato, pero no lo hizo, porque es paciente y misericordioso. Le dijo a Caín que tenía la opción de hacer bien o mal, le advirtió que si continuaba sirviendo al pecado terminaría por destruirlo. Dios describió el pecado como una bestia viciosa dispuesta a saltar: “Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él” (Gn. 4:6, 7). Los hombres tenemos libre albedrío. Y no es nuestra voluntad la que está en esclavitud, sino la mente y corazón. Como dijo el profeta: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jer. 17:9). Sin embargo, Dios les da luz a todos los hombres, así que no tenemos excusa: “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo” (Jn. 1:9).
4. Caín rehusó escuchar a su hermano Abel, quien era un profeta, despreció la predicación del primer fundamentalista.
5. Caín asesinó a su hermano por celos y furia demoníaca. En un acto de persecución religiosa, mintió y se justificó a sí mismo: “Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?” (Gn. 4:8, 9).
6. Caín fue juzgado por Dios, quien lo maldijo de la tierra, y con la tierra, y finalmente sufrirá en el infierno eterno. Dios asimismo le expulsó de su presencia. Éste será el castigo para todos los no regenerados: “Los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (2 T. 1:9). Dios marcó a Caín para que así todos lo reconocieran, y supieran de su pecado. Fue una desgracia perpetua, porque pecados como asesinato y adulterio siempre acarrean desgracia a pesar del arrepentimiento y el perdón: “Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra. Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara. Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén” (Gn. 4:10-16).
7. Caín es el padre de esos que tratan de vivir en este mundo de acuerdo con sus propios términos, aparte de Dios. Es padre del “sistema mundial”. La civilización actual es de origen canaanita. Todavía tenemos asesinos jactanciosos, y esos que violan los votos sagrados del matrimonio. Los hombres todavía rechazan la revelación divina y confían en sus propios recursos. El cristianismo verdadero no pertenece a este “sistema mundial” que está pasando. Porque como dijo el Señor Jesucristo: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Jn. 2:15-17).
Los hijos de Caín construyeron la primera ciudad. La que se convirtió en la sede de su desafío en contra de Dios y en un estándar para esos del mismo parecer. Pero... ¿En dónde consiguió Caín a su esposa? La respuesta está en Génesis 5:4 que dice: “Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas”.
Continuará...