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Un caballero llamado PAPÁ

1. El papá como VARÓN: La idea que los hijos tienen de su papá desde que comienzan a entender algo, es que él todo lo puede, puede proteger a toda la familia, puede proveer de todo cuanto se necesita, sabe prácticamente todo, resuelve todos los problemas.

En su condición de varón, hay unas cuantas cosas que el papá debe recordar:

• Debe tratar con ternura y paciencia a su esposa (1 P. 3:7).

Dios hizo al hombre algo más fuerte que la mujer porque es el varón.  El esposo es quien debe sostener económicamente a la familia, no lo debe hacer la esposa.  Ella es su ayuda y nunca, salvo causa de invalidez del esposo, ella no tendría otra alternativa que buscar la manera de proveer de lo necesario para la familia.

• Como varón, el esposo tiene la responsabilidad de encabezar su hogar, ya que él es la cabeza (1 Co. 11:3; Ef. 5:23).  Así como Jesucristo es la cabeza de la Iglesia, es el esposo la cabeza de la esposa y del hogar.

•Respetando este orden, notamos que Dios siempre trató sus asuntos con el esposo, no con la esposa:
1. En el Edén, Dios trató el asunto del cuidado del Huerto con Adán (Gn. 2:15, 20).

2. Cuando ambos, Adán y Eva pecaron, Dios no llamó a ambos y menos a Eva, sino a Adán (Gn. 3:9).

3. Dios encargó a Noé la construcción del Arca y todo cuanto tenía que ver con este salvataje (Gn. 6:13).

4. Dios le dijo a Noé que establecería un pacto con él, no con ella ni con otra persona (Gn. 6:18).

5. La partida de Abraham desde Ur de los Caldeos le fue comunicada a él, no a Sara su esposa (Gn. 12:1-3).

Este patrón o trato entre Dios y el hombre se repite en todos los casos cuando Él encomendaba algún asunto a la humanidad.  Dios escogía al hombre y le encomendaba cierta misión y lo hacía responsable de esa misión o deber encomendado.

2. El ejemplo de José y María: Aunque María desempeñó un papel muy importante en el advenimiento del Salvador, es fácil ver que el trato con José supera lejos a todo cuanto tiene que ver con María.

  • Veamos lo que se trató con María, en Lucas 1:26-35. Esto era indispensable para que ella supiera que su primogénito no sería hijo de José, sino Hijo de Dios.

 

  • Lo que Dios trató con José: Le dijo que la condición de María no significaba que ella le fuera infiel, sino que... “lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es” (Mt. 1:20).  Era deber de José darle el nombre Jesús al Hijo de Dios (Mt. 1:21). José cumplió con todo lo que le fue encomendado (Mt. 1:24).

Cuando Herodes trataba de matar al niño Jesús, se le comunicó a José a que huyera a Egipto llevando consigo a Jesús y a María, su esposa (Mt. 2:13).  En el versículo 14 dice que José, ni bien despertó, hizo como se le dijo.  Cuando llegó el momento que José y María, llevando consigo al niño, debían regresar a Nazaret, fue José quien recibió la orden de partir (Mt. 2:19-23), “Avisado por revelación en sueños”.  El Señor no avisó a los dos, sino únicamente a José, que era cabeza del hogar de María y su primer Hijo.  Era deber de José comunicarle a María el próximo paso.  Este detalle se destaca tanto que, aunque ellos los tres partieron, notemos cómo Mateo lo registró: “Y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret”.  José no le dijo a María... «Yo no tengo nada que ver con ese Hijo, porque no soy su padre».  Si bien es cierto que él no era su papá, sí, era la cabeza de ese hogar.

El papá debe aceptar los éxitos y los fracasos derivados de sus decisiones.  La esposa debe ser siempre la fiel ayuda para el esposo.  El papá debe dejar señales claras ante sus hijos que él es responsable de la marcha del hogar, ante ellos y ante Dios mismo.

Sí, Dios siempre trató sus asuntos con el esposo.
Dios le dijo a Noé, no a su esposa, para que construyera el arca.
Dios no le dijo que consultara con su esposa antes de comenzar la obra.
Dios respeta el orden de las responsabilidades en el matrimonio y en el hogar.
Dios es nuestro mejor ejemplo de cuál debe ser el papel del esposo y padre de una familia que le pertenece.
Dios es inmutable y hasta la fecha, el hombre, esposo y padre, es el responsable del manejo del hogar.

¿Qué ocurre cuando el esposo no asume sus responsabilidades?

Enumeraremos solamente algunas de las consecuencias de esta actitud, la cual no es tan extraña o rara.

El esposo llega a ser una carga para la esposa.
Para los hijos es una vergüenza y un pésimo testimonio.
Ante Dios es peor que un infiel, aunque la versión 1960 traduce “incrédulo”, la palabra correcta es “infidelidad conyugal”.

¿Qué dice el Señor al padre cristiano?

Dice que es su deber proteger a su familia, alimentarla, dirigir el hogar, porque es el padre la cabeza, tanto de su esposa como del hogar.

Procurar que los hijos todos sean salvos cuando aún son jovencitos, antes de la adolescencia.  Bien se aplican aquí las palabras del Señor, cuando dijo... “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis” (Mt. 19:14).  Cuando el padre no asume sus responsabilidades, sistemáticamente impide que sus hijos acudan al Señor.

Evitar por todos los medios que la esposa obligatoriamente deba trabajar para mantener a la familia.
Enseñar a los hijos el principio de contribuir para la obra del Señor.  Nunca “mandar a los hijos, tal vez con su madre” a la Iglesia, sino ser el primero en acompañarlos.
Revisar la literatura, la música, revistas, videos en internet y todo cuanto la curiosidad natural, especialmente de los varones jovencitos, los induce a buscar.
Procurar acompañar todas las noches en oración a sus hijos antes de dormirse.
Enseñarles la importancia de la perseverancia en el trabajo, el ahorro y el decir siempre la verdad.
Tomar en serio algunos textos bíblicos dirigidos al padre de familia (Dt. 6:6-9; Pr. 10:1; Ef. 6:1-4; Éx. 20:12; Col. 3:18- 21).
Ambos, el papá y los hijos deben conocer estas palabras de advertencia y orientación.  El papá recordará siempre sus obligaciones y los hijos sabrán por qué su padre es tan cuidadoso en todos los asuntos.

Hágase algunas preguntas, PAPÁ:
¿Estoy seguro de la salvación de mis hijos?
¿Estoy seguro de que sus amiguitos(tas) son recomendables para ellos?
¿Estoy al tanto de cómo van en sus estudios escolares?
¿Tienen ellos diariamente su propio momento de lectura bíblica?
¿Estoy seguro de que no hay familiar alguno que los incite al mal?  Por ejemplo, en algo de ocultismo por parte de alguna tía, abuela, primo o alguna vecina, etc.
Tome muy en serio el caso de Elí y sus hijos (1 Samuel 3:9-14).
¿Cómo se comportaban los hijos de Elí? (1 Samuel 2:12, 22).
Los hijos de Elí eran inmorales, corrompidos y tomaban muy livianamente los asuntos espirituales.  Parecería que Elí les advirtió de lo grave del pecado que cometían (1 Samuel 2:17, 25).
El papito inútil, especialmente negligente en su trabajo y en su vida espiritual se bambalea como si el futuro le asegurara una madurez y ancianidad brillantes.
¿Cuál fue el final de Elí y sus hijos? (1 Samuel 4:15-22).

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