La teología del reemplazo - P 3
- Fecha de publicación: Sábado, 25 Julio 2026, 19:43 horas
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Desmenucemos un poco más la validez de esta enseñanza para ver si las Escrituras en alguna forma la apoyan. Esto, es básicamente lo que ellos creen:
1. En el propósito de Dios, Israel, es decir el pueblo judío, fue destituido y reemplazado por la Iglesia cristiana. Esto quiere decir que la Iglesia es la continuación histórica de Israel, y que los judíos fueron desechados.
2. La nación judía ya no es el “pueblo escogido, el pueblo de Dios”, sino que es igual a cualquier otro grupo étnico. Igual a los paraguayos, brasileros, británicos, españoles o africanos.
3. Cada judío individualmente debe arrepentirse, experimentar el nuevo nacimiento e integrarse a la Iglesia; fuera de eso, ellos como grupo étnico carecen de futuro, esperanza y propósito especial en el plan eterno de Dios.
4. A partir del día de Pentecostés, el término “Israel”, tal como se utiliza en la Biblia, ahora se refiere a la Iglesia.
5. Las promesas, los pactos y las bendiciones propias de Israel desde tiempos antiguos, le fueron quitados a los judíos y dados a la Iglesia, la cual sustituyó a Israel. No obstante, las maldiciones mencionadas en la Biblia todavía pertenecen a los judíos como resultado de haber rechazado a Cristo.
Pero esto no es todo, ellos también tienen otros argumentos que vamos a examinar a continuación:
1. Según estos teólogos, Gálatas 3:29 evidencia que ser hijo de Abraham es un hecho espiritual y no nacional, ser hijo de Abraham significa tener fe en Jesucristo, ya que dice: “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa”.
Este versículo simplemente encierra una maravillosa promesa de inclusión para los gentiles, ya que los incluye en el plan de Dios, como había hecho previamente con Israel. De ninguna manera excluye al pueblo judío del pacto, la promesa y la bendición original como linaje natural de Abraham.
2. Estos “teólogos cristianos” utilizan a Romanos 4:13 para adueñarse de la promesa, declarando que a la Iglesia le corresponde heredar el mundo y no a Israel: “En efecto, no fue mediante la ley como Abraham y su descendencia recibieron la promesa de que él sería heredero del mundo, sino mediante la fe, la cual se le tomó en cuenta como justicia” (Nueva Versión Internacional).
La promesa a Abraham acerca de la tierra de Canaán fue solamente un punto de partida, ya que según ellos la Tierra Prometida realmente incluye todo el mundo.
Pero, ¿En qué lugar de la Biblia dice que Abraham y su descendencia natural, los judíos, serían eliminados del plan? Este versículo simplemente declara, que Abraham y su descendencia no heredarían el mundo por medio de la Ley, sino que primero adquirieron la promesa, gracias a la fe de Abraham. Lo cual también es cierto respecto a la Iglesia.
3. Aseguran que Jesús enseñó que los judíos perderían sus privilegios espirituales, y serían reemplazados por otro pueblo: “Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él” (Mt. 21:43).
En este pasaje, el Señor Jesucristo le estaba hablando a los sacerdotes y fariseos, quienes habían fallado en su papel como líderes del pueblo. No se refiere a todos los judíos, ni a la nación de Israel.
4. Sostienen que un verdadero judío es cualquiera que haya nacido del Espíritu, porque Romanos 2:28 y 29, dice: “Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios”.
Estos versículos no apoyan la idea de que la Iglesia sustituyó a Israel, sino que describen la cualidad espiritual que debe tener el judío, al igual que cualquier otro que sirva al Dios de Israel.
5. Los proponentes de la teología del reemplazo sacan completamente versículos de su contexto, tal como Romanos 11:17 que dice: “Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo”. Ellos aseguran que lo que Pablo declara, es que el olivo representaba previamente a Israel, pero que ahora representa a la Iglesia. De tal manera, que el pueblo judío necesita ser injertado en la Iglesia.
Este reclamo carece por completo de fundamento, porque cuando se lee todo el pasaje es claro, que los gentiles son “las ramas silvestres” que han tenido el privilegio de ser injertadas en el olivo. Lea lo que dice la Biblia: “Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado. Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado. Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar. Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?” (Ro. 11:17-24).
6. Asimismo, declara Efesios 2:12: “En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo”. El olivo, representa los pactos y las promesas, porque antes de la venida del Mesías los gentiles estábamos excluidos, pero fuimos arraigados en el Mesías y nutridos por la rica savia, que representa el Espíritu Santo, quien alimenta tanto a las ramas naturales “los judíos”, como al olivo injertado “los gentiles”. Advirtiéndole a los gentiles, que es la raíz la que nos sustenta, no nosotros a la raíz, y que no debemos ser arrogantes ni jactanciosos contra las “ramas naturales”, porque ellas serán nuevamente injertadas en su propio olivo. El olivo NO es la Iglesia. La Iglesia simplemente ha sido incluida en el plan de Dios con el pueblo judío.
7. Los proponentes de la teología del reemplazo declaran, que todas las promesas hechas a Israel en el Antiguo Testamento ahora son para la Iglesia, y que no deben interpretarse literalmente, sino espiritual y simbólicamente. Las referencias proféticas a Israel, Jerusalén, Sion y el templo realmente se refieren a la Iglesia.
Continuará...