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¿Podemos hacer algo bueno sin Cristo?

Sin darse cuenta, muchísimos cristianos han caído en la trampa de un “evangelio” completamente desconocido para nuestros antepasados.  Es un evangelio basado en la arrogancia del hombre.  Es un... “redescubrimiento” del yo que había sido olvidado.  La Serpiente (Satanás), ya le había sugerido a Eva, que, si le obedecía, su “yo” sería elevado a la misma deidad, de modo que ella misma sería su diosa y Adán sería para sí mismo su único dios.  De esta manera, ellos no necesitaban obedecer a Dios, porque eso significaría que habría algo imposible para ellos.  Si elevaban su autoestima y se decían a sí mismos... «yo lo puedo hacer, yo lo puedo hacer, yo lo haré...» descubrirían cuan “cierto” era aquello.  Todos sabemos cuan dioses fueron nuestros antepasados.  Al momento se vieron desnudos, temerosos y por primera vez comenzaron a esconderse del verdadero Dios.

La humanidad está regresando al “consejero profesional” que asistió a nuestros primeros padres en su oficina allá en el Edén.  Siga inflando su ego, su yo, su autoestima, siga escuchando a quienes le dicen lo que usted quiere oír, y muy pronto se encontrará desnudo de toda esperanza y entusiasmo de vivir.

Dios tiene mucho que decir, tanto a los “pacientes por falta de autoestima” como para sus terapeutas. Dice Dios: “Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios” (Pr. 16:19). “Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová” (Pr. 22:4).  “La soberbia del hombre le abate; pero al humilde de espíritu sustenta la honra” (Pr. 29:23).  “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” (Is. 57:15).

¿Se da cuenta cuál es el origen del stress, o el abatimiento que sufren tantas personas hoy?< /p>

La Biblia dice... “La soberbia del hombre le abate” (Pr. 29:23).

Cuando un hombre soberbio visita hoy a algún consejero profesional y este le aplica su... técnica, que invariablemente incluye una buena dosis de AUTOESTIMA, el resultado es catastrófico, de modo que el... “paciente”, recibe aún más terapia contraproducente. Puesto que lo que lo llevó a la bancarrota emocional, es lo mismo que se le sigue administrando.  Más autoestima, más autosuficiencia, más «yo lo puedo, yo lo puedo», más «de mí depende el que yo triunfe o fracase», más «yo creo en mí y solamente en mí y en nadie más». Más de... «yo tengo mucha fe en mis habilidades». Todo esto es lo que constituye hoy la columna vertebral de los “grandes descubrimientos de los sabios modernos”, quienes lo están metiendo en las aulas de las escuelas públicas y privadas, preparando a una generación de los dominados por el “YO” que de nada ni de nadie necesite.

Ahora usted se pregunta por qué en la mayoría de las iglesias ya no se canta más que tenemos que llevar “todo a Dios en oración”, porque ahora lo que hay que hacer es llevar todas nuestras angustias y penas, “todo al consejero profesional y si es psicólogo, tanto mejor”.  Es que... la oración no incluye las nuevas técnicas, porque la oración es muy antigua, de la época de Abraham y sus descendientes, también lo es de la Iglesia en sus comienzos y de los cristianos a través de los años antes del “descubrimiento” de estas nuevas fuentes de poder.

Usted si no quiere concurrir a un “consejero profesional”, puede buscar a un “ministro” de esos que no le estará machacando con mucha Biblia, ni le estará recordando siempre su condición de pecador, ni la necesidad de arrepentimiento, porque tal actitud nunca le ayudará a elevar su autoestima.  Pero sí, le dirá que usted es alguien “muy especial”, que puede superar todos sus problemas solo, que tiene que meditar en el poder que usted ya tiene y que, pedir en oración que Dios le perdone todos sus pecados es contrario a una vida de victoria.  Dios no necesita de ese tipo de plegaria.  Todo lo que usted debe hacer es alabar, porque lo que Dios quiere en estos últimos años, es alabanza y más alabanza. ¡Ah, pero tiene que saber que hay expertos que le dirán cómo alabar!  No tiene más que repetir las letanías con una media docena de palabras que se repiten 60 veces... Si estas técnicas, por ser colectivas en un templo o salón, no le ayudan, usted podrá recibir un “soplo” especial y caerse al suelo para experimentar una especie de sacudones, ciertos balbuceos, carcajadas sagradas y “mucha alegría que nunca antes tenía”.  No se preocupe existen, “terapias colectivas” donde el profesional, aunque no lea un sólo texto de la Biblia, le estará arengando como queriendo encantarlo, y le exigirá que se ponga de pie, que baje la cabeza, que cierre los ojos, que luego se siente, que aplauda, aunque Ud. puede agregarle unos movimientos con la cabeza, hacia atrás y hacia adelante etc...

¿Qué resultados nos ofrecen las... “técnicas” modernas, tanto de “consejeros profesionales” como de los modernos pastores?

Bueno, hay unos cuántos cambios; como, por ejemplo:
-Usted ya no necesitará hablar a nadie de Cristo, porque el “nuevo descubrimiento” es que todos ya son cristianos, especialmente en nuestro continente, gracias al empujón que en estos últimos años recibió el movimiento ecuménico, encabezado por el devoto de María, el señor Papa. ¿Para qué evangelizar a los católicos, mormones, ruselistas, macumberos, si todos ellos creen en Dios?  Claro, a su manera, pero sí creen y usted no es nadie para pretender que tiene toda la verdad.

-El otro resultado de todos estos “descubrimientos” es que usted, finalmente tendrá la experiencia de “hablar en lenguas”, lo cual le coloca a usted en un pedestal superior.  Ya no necesita creer que, si es o no es salvo, porque una experiencia le hizo “sentir ese algo” que le convirtió en verdadero cristiano.

Sepa esto hermano, el diablo es astuto algunas veces vestido de blanco y otras veces de traje bien planchado, que solo está para desviar el conocimiento del amor verdadero que Dios nos ofrece: “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hch. 5:29).  “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él (Jn. 14:23).

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