Cuando la oración no es la solución - P3
- Fecha de publicación: Sábado, 17 Octubre 2026, 19:58 horas
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¿QUÉ HABÍA SUCEDIDO Y CUÁL ERA EL PECADO?
En primer lugar, recordemos lo que Dios les había dicho, y esa fue una orden divina para todo el pueblo. Todos sabían que no debían llevarse nada del botín, excepto lo específicamente permitido: “Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos. Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis. Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová” (Jos. 6:17-19).
¿CUMPLIÓ EL PUEBLO ESTA ORDEN DIVINA?
Sí... excepto uno: “Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel” (Jos. 7:1).
El resultado de este pecado de Acán que leemos en Josué 7:12, fue que los israelitas no pudieron hacer frente a sus enemigos y huyeron ante ellos, porque se convirtieron en objeto de maldición, además de que Dios retiró su presencia de ellos: “Yo no estaré ya con ustedes”.
¿CÓMO RESOLVIERON ELLOS ESTE GRAVE PROBLEMA?
Este problema no se resolvió con la oración. Dios le ordenó a Josué que dejara de lamentarse y enfrentara la situación.
Le indicó que el pueblo debía purificarse espiritualmente para el día siguiente, porque había una maldición oculta en el campamento. El pecado por algún tiempo puede andar escondido eso es verdad, leamos en Números 32:23: “Mas si así no lo hacéis, he aquí habréis pecado ante Jehová; y sabed que vuestro pecado os alcanzará”. Más tarde o más temprano tu pecado te va alcanzar.
Algo tiene que ver con el escrito de Pablo en Gálatas 6:7: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.
Todos nosotros decidimos lo que vamos a sembrar, pero no decidimos lo que vamos a cosechar. Por eso cualquier tipo de pecado a los que nos inclinamos y deseamos pecar, nosotros decidimos, por supuesto instigado por Satanás.
Usted puede poner allí todo lo que quiere, pero al final usted tiene la última palabra de pecar o no. Donde usted no tiene la última palabra es cuáles serán las consecuencias, aquí es muy tajante saber que: “Y sabed que vuestro pecado os alcanzará” (Nm. 32:23)
¿QUÉ APRENDEMOS DE TODO ESTO?
Un miembro de la Iglesia afecta a todos los demás con su conducta, tanto si decide obedecer al Señor, como cuando decide ocultar algún pecado.
Siempre la Iglesia estará involucrada en ese pecado: “No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?” (1 Co. 5:6).
La levadura, metafóricamente hablando, tiene en las Escrituras una connotación negativa. Está siempre asociada con el pecado. En el caso de la Iglesia de Galacia, esa... “levadura” eran las falsas doctrinas: “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído. Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor. Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad? Esta persuasión no procede de aquel que os llama. Un poco de levadura leuda toda la masa” (Gá. 5:4-9).
Mientras aquí el pecado era el intento de sembrar dudas en cuanto a la salvación por la gracia divina y obligando a que cumplan con ciertos rituales judaicos, en Corinto la levadura era el pecado de inmoralidad.
¿CÓMO PROCEDE DIOS CON LA IGLESIA QUE IGNORA EL PECADO, INCLUSO LO PROMUEVE?
Hay varias muestras que Dios no hace “la vista gorda” como nosotros, cuando algún hermano, con su pecado nos involucra a todos.
En el caso de Acán, no murió solamente él, sino toda su familia: “Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán hijo de Zera, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo cuanto tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor. Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día. Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron después de apedrearlos” (Jos. 7:24, 25).
Esto es lo que ocurre hoy con el hermano que no se arrepiente ni confiesa su pecado al Señor, porque no lo quiere dejar. TODA SU FAMILIA GENERALMENTE RESULTA MUNDANA.
La Iglesia que deliberadamente tolera el pecado de algún... “hermano intocable”, casi siempre se vuelve liberal, alejándose de los principios bíblicos o bien cierra las puertas de su templo, por falta de interés de sus miembros...
La Iglesia que nada hace para resolver el problema, ofrece una señal confusa a los que la componen.
El pecado podría ser... la estafa (negocios turbios). Podría ser de relaciones extramaritales, es decir, adulterio. Podría ser fornicación. Podría ser algún vicio o incluso el involucramiento en el ocultismo...
¿POR QUÉ HOY NO SOMOS TAN DRÁSTICOS PARA CON LOS PECADOS EN LA IGLESIA?
En primer lugar, no fue Josué ni el pueblo, los severos y drásticos. ¡Fue Dios mismo!
Si nos fijamos en el Nuevo Testamento, ocurre lo mismo en el caso de Ananías y Safira (Hch. 5:1-11).
¿Quién intervino aquí? No fue Pedro, porque él mismo le dijo a Ananías: “…No has mentido a los hombres, sino a Dios” (Hch. 5:4b).
Tres horas después, vino doña Safira, la esposa de Ananías, y entonces Pedro le dijo: “…¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor?” (v. 9b).
El Espíritu Santo controlaba a Pedro y a los demás apóstoles. El Espíritu Santo controlaba a todos los hermanos de la Iglesia en Jerusalén, razón por la cual ellos se despojaron de todos sus bienes y en medio de una gran persecución, salieron llevando el evangelio a otros.
Pero antes de completarse el Nuevo Testamento, notamos que esta intervención tan visible del Espíritu Santo no ocurría.
- Juan dice en su Epístola que ya en sus días habían “…surgido muchos anticristos” (1 Jn. 2:18b). ¿Por qué no murieron ellos como Acán, Ananías y Safira?
- Juan dice también que el pecado debe ser confesado y será perdonado: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros” (1 Jn. 1:8-10).
- Juan dice, además, que ahora tenemos a Jesús quien es nuestro Abogado: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (1 Jn. 2:1, 2).
Continuará...