Boletin dominical - 20/09/09
si tuviera que titular de alguna manera esta “inspiración”, diría: «Lo que el Señor me enseñó». No puedo menos que agradecer a mi Salvador por todo cuanto él ha hecho y sigue haciendo por mí. No me será posible recordar todas Sus lecciones que Él tuvo la paciencia para comunicármelas, pero aquí van algunas:
1. Me enseñó que vale la pena permanecer firme en la gracia salvadora, porque no hay otra.
2. Me enseñó que es mediocridad y hasta muchas veces grave pecado, esquivar las reacciones contrarias y de desaprobación por parte de los demás.
3. Me enseñó (¡y por fin creo haber aprendido!) lo que significa eso que solemos escuchar que es Él mismo quien tiene que hacer las cosas, aprobar nuestros planes y acompañarnos mientras traba-jamos en ellos. Tal como dice el Salmo 127:1, 2.
