¿Cuántos días de la madre por año?
- Fecha de publicación: Sábado, 16 Mayo 2026, 20:42 horas
- Visitado 75 veces /
- Tamaño de la fuente disminuir el tamaño de la fuente aumentar tamaño de la fuente /
- Imprimir /
Mientras un día por año podríamos dedicarlo al papá, los 365 días deberíamos de dedicarlos a la mamá. Existe un premio llamado... “Premio Nobel”. Cada año hay un día cuando se otorga este premio a alguien, alguna figura que se haya destacado. Tal vez se destacó en física, química, medicina, fisiología, literatura, paz y economía.
Pero... ¿Cuál es el origen del... “Día de la Madre”?
Desde Afganistán hasta Costa Rica, más de 46 países en el mundo honran a las madres con un día especial, aunque no todas las naciones lo celebran en la misma fecha. En Estados Unidos, por ejemplo, es siempre el segundo domingo de mayo, pero en Inglaterra es el cuarto domingo de la cuaresma. Nicaragua lo celebra el 30 de mayo, mientras que el día internacional de la madre es siempre el 11 de mayo.
Se honra a las madres con tarjetas, plantas, flores, desayunos en la cama, un día entero sin realizar nada de sus labores hogareñas. Regalos de toda índole, serenatas y muchas cosas más...
Pero... ¿Cuál fue el origen del día de la madre? Aunque hay quienes dicen que ya para finales del año 1800 se honraba a las madres en diferentes lugares y se realizaban celebraciones especiales, fue el “Día de la Madre” que se conmemoró en el año 1908, el que fue reconocido oficialmente por el Congreso y el Presidente de Estados Unidos el año 1914.
Se dice que en 1872, Julia Ward Howe fue la primera en sugerir en Estados Unidos que debía dedicarse un día para honrar a las madres. Propuso que se observara el “Día de la Madre”, el 2 de junio, como fecha consagrada a la paz. Por varios años ella celebró su reunión anual del “Día de la Madre” en la ciudad de Boston. Julia Ward, nació en Nueva York, en el año 1819 en medio de una prominente familia y falleció el año 1910. Fue escritora, conferencista y reformadora, una de las mujeres más famosas de su tiempo. En 1861, durante la guerra civil en Estados Unidos, ella visitó los campos militares cerca de Washington DC y allí se inspiró para escribir la letra para el tan conocido Himno que solemos cantar, cuyo título original es, “Himno de Batalla de la República”.
En el año 1887, Mary Towles Sasseen, una maestra de escuela de Kentucky, comenzó a conducir celebraciones del “Día de la Madre”. Luego en el año 1904, Frank E. Hering, de South Bend, Indiana, emprendió una campaña para la observación del “Día de la Madre”. Sin embargo, la idea del “Día de la Madre” se le acredita a Anna M. Jarvis, oriunda de Grafton, West Virginia, en donde se encuentra en la actualidad el llamado... “Santuario Internacional del Día de la Madre”. Esta dama nació en el año 1864 y falleció en 1948. Era maestra en Grafton y cuidaba de su hermana ciega y su madre. Participó en varios movimientos reformistas y se mantenía muy activa en la Iglesia Metodista local.
Este es, en líneas generales, el origen del “DIA DE LA MADRE”.
Pero... ¿Por qué merecen las madres tan noble distinción?
Si usted cree que una madre es, como la define el diccionario, “una mujer que tiene hijos”, esto parecería (es decir, la distinción) fuera de lugar, pues hay madres, biológicamente hablando, que no merecen ningún reconocimiento, pues incluso han tenido la brutal inclinación para asesinar a su propio bebé aun antes de nacer. Una mujer así, aunque tiene hijo, porque un ser humano lo es desde su concepción, si procede al aborto, comete el crimen del feticidio, es decir, que mata el feto, bebé en formación aún. Pero si hablamos de la mayoría de las mujeres que son madres, sí, merecen nuestro respeto y reconocimiento. Es madre, es enfermera, es esposa, es cocinera, limpiadora, lavandera, planchadora, economista, sacerdotisa (porque suele ser ella la que enseña a sus pequeñuelos la palabra de Dios, si se trata de una madre cristiana evangélica). Pero lo más grandioso en una madre, es cuando ella ora. Hay muchas historias de grandes hombres quienes se reconciliaron con Dios cuando vieron y oyeron a su madre orar. Parece que las oraciones de las madres no siempre son recogidas por Dios, porque a veces lo hacen sus hijos.
Un caballero de apellido Miller cuenta la siguiente experiencia: «Una noche súbitamente abrí la puerta de la habitación de mi madre y le vi de rodillas junto a la silla, escuché que mencionaba mi nombre mientras oraba. Me apresuré y silenciosamente me retiré con un sentimiento de asombro y reverencia en mi corazón. Pronto me alejé del hogar para asistir a la Universidad, luego a hacerme cargo de las duras obligaciones de la vida.
Pero nunca olvidaré que vi a mi madre orando, ni tampoco que escuché mi nombre mientras ella oraba. Bien sabía yo, que lo que había visto en ese momento era sólo algo que ella hacía cada día en el retiro sagrado de su oración. El saber eso me fortalecía mil veces en mis obligaciones diarias, en el peligro y en la lucha. Pero cuando llegó la muerte y selló para siempre sus labios, el sentimiento más profundo de pérdida que experimenté fue la certeza de que mi madre nunca más volvería a orar por mí».
¿Por qué la mujer merece tanto reconocimiento?
1. En primer lugar porque debe estar sujeta a su esposo: “A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti” (Génesis 3:16). “La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (1 Timoteo 2:11-14).
La mujer casada puede discrepar con Dios, puede quejarse y reclamar sus... “derechos”, pero el Creador no invitó a los esposos en el Edén para ver cómo debían resolver tan grave problema. El Creador simplemente declaró la sentencia que resultó ¡inapelable!
2. La desventaja de la mujer es también su limitación física. Un hombre bruto puede abusar de ella, incluso dejarla con sida o en cinta, lo cual le trae recuerdos terribles, aunque no tan graves como sufren aquellas mujeres que matan a sus bebés antes de nacer.
Continuará...
