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La teología del reemplazo - P 2

  • Fecha de publicación: Sábado, 18 Julio 2026, 19:46 horas

En el año 313, la Roma Imperial promulgó el Edicto de Milán, el cual favoreció al “cristianismo católico” y prohibió la existencia de las sinagogas.  Luego, en el año 315, otro edicto permitió el castigo en contra de los judíos por quebrantar la ley.  A medida que el “cristianismo católico” se convertía en la religión del estado, más leyes fueron establecidas en contra de los judíos, como, por ejemplo:

1. Los privilegios otorgados previamente a los judíos, fueron removidos,
2. La jurisdicción rabínica fue abolida o severamente restringida,
3. El proselitismo fue prohibido y castigado con la muerte, y
4. Se excluyó a los judíos de altos cargos en el gobierno o en la milicia.

Estas y otras restricciones fueron reafirmadas una y otra vez por varios concilios eclesiásticos durante los mil años siguientes.  Después del año 321, el carácter de los escritos de los llamados “Padres de la Iglesia” cambió.  Ya no se expresaban de manera defensiva o apologética, sino agresiva, en particular contra el pueblo judío.  Durante este período encontramos más ejemplos en la literatura eclesiástica de prejuicios en contra de los judíos, por ejemplo:

- Hilario de Poitiers, obispo y escritor, otro “padre de la iglesia”, que nació en el año 291 y murió en el 371, escribió: «Los judíos son una nación maldecida por Dios eternamente».

- Gregorio de Hyssa, obispo de Capadocia, quien falleció en el año 394, dijo: «Los judíos son una cría de serpientes, aborrecedores de todo lo bueno...»

- Jerónimo, quien nació en el año 347 y murió en el 407, dijo de los judíos: «Son como serpientes, portando la imagen de Judas; sus salmos y oraciones son el bramido de asnos».

- Al final del siglo IV, Juan Crisóstomo obispo de Antioquía, un orador excelso, patriarca de Constantinopla, quien recibió el apodo de «Crisóstomo», palabra griega que significa «Boca de Oro», en su empeño por hacer volver a las personas a la “fe verdadera”, escribió una serie de ocho discursos contra los judíos.  Hizo de ellos el chivo expiatorio, y dijo en uno de sus discursos: «La sinagoga no es solamente un centro de prostitución y un teatro; es también una casa de ladrones y hospedaje para bestias salvajes. Ningún judío adora a Dios... los judíos son asesinos empedernidos, poseídos por el diablo; su libertinaje y sus borracheras les dan los modales de un cerdo. Se matan y se mutilan entre sí...»

Crisóstomo era bien conocido por su predicación fogosa contra todo lo que percibía como amenazas a su rebaño, incluyendo las riquezas, el entretenimiento, los privilegios y los ornamentos externos.  Sin embargo, su predicación contra la comunidad judía, la cual según él tenía una influencia negativa sobre los cristianos, es inexcusable y abiertamente antisemita en su contenido.  Otra desafortunada contribución que hizo Crisóstomo al antisemitismo cristiano, fue el adjudicarle a todo el pueblo judío la culpa de la muerte de Cristo.

Durante el siglo V, el interrogante que latía en los corazones de los cristianos verdaderos era: «Si los judíos y el judaísmo han sido maldecidos, entonces... ¿Por qué Dios permite su existencia? ¿Por qué no ha acabado por exterminarlos?»

- Agustín de Hipona, quien nació en el año 354 y falleció en el 430 de nuestra era, se refirió a esto en su Sermón contra los judíos.  Expresó: «Aunque los judíos merecen el castigo más severo por haber asesinado a Jesús, han sido preservados por la Divina Providencia para servir, al igual que sus Escrituras, como testigos de la verdad del cristianismo. Más aún, su existencia es justificada para que atestigüen a través de su humillación, del triunfo de la Iglesia sobre la Sinagoga. Habrán de ser un ‘Pueblo Testigo’, esclavos y sirvientes que debe ser humillado».

Fue por esta razón, que los monarcas del Sacro Imperio Romano consideraban a los judíos como siervos y los utilizaban como esclavos bibliotecarios para cuidar las escrituras hebreas.  También les asignaron otra función: la de usureros o prestamistas.  El prestar dinero era algo necesario para acrecentar la economía, pero la usura era considerada un peligro para la salvación del cristiano y por ende estaba prohibida.  Sin embargo, la Iglesia católica obligaba a los judíos a que practicaran la usura para beneficio de ellos, porque de acuerdo con su razonamiento, sus almas judías ya estaban perdidas.  Más tarde en la historia, el pueblo judío fue utilizado por los países occidentales como agentes negociantes, explicando así cómo fue que ellos llegaron al ámbito bancario y comercial.

Vemos entonces que el arsenal ideológico del antisemitismo católico se encontraba completamente desarrollado para la edad media.  Manifestándose, además, a través de ciertos eventos eclesiásticos que sentaron precedente para el futuro, como cuando el patriarca Cirilo, obispo de Alejandría, expulsó a los judíos y entregó sus pertenencias a una turba de católicos.  Todavía para esta fecha, la virulenta judeofobia se encontraba solamente entre el clero católico, el cual siempre intentaba mantener su rebaño alejado de los judíos.

Luego, la creciente población de clase media sería la mayor fuente de actividad antisemita.  El resultado de estas enseñanzas antijudías fue evidenciándose a lo largo de la historia de la Iglesia en eventos como las cruzadas, “la santa inquisición”, y los pogromos.  Los acusaban de ser profanadores de la sangre de Cristo y blasfemadores de los “Sagrados Elementos de la Comunión”.  Los obligaban a usar emblemas o distintivos.  Expulsaban comunidades enteras, o las obligaban a vivir en “ghettos” separados.  Les destruían las sinagogas y sus libros; los perseguían y los mataban.  Finalmente, las semillas de odio y destrucción crecieron a tales proporciones, que todo culminó en el Holocausto.  Todas estas cosas ocurrieron dentro de la Europa “católica”.

Fue esta distorsión de la verdad propagada por la iglesia de Constantino, la que propagó la creencia de la teología del remplazo, que es como un cáncer en la Iglesia.  Esto no sólo ha ocasionado que se viole la Palabra de Dios, concerniente al pueblo judío e Israel, sino que también ha convertido a millones, en instrumentos de odio en lugar de amor para su pueblo escogido.
Continuará...

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