La teología del reemplazo
- Fecha de publicación: Sábado, 11 Julio 2026, 19:52 horas
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La teología del reemplazo o supersesionismo, es la enseñanza de que la Iglesia cristiana ha reemplazado a la nación de Israel con relación al plan, propósito y promesas de Dios. Por lo tanto, muchas de las promesas que el Señor le hizo a Israel deben espiritualizarse.
Sin embargo, si busca este término en un diccionario de teología bíblica sistemática, no lo encontrará, porque realmente no es una teología que forme parte de la historia eclesiástica. Esta enseñanza doctrinal se originó durante los primeros siglos de la Iglesia cristiana, y proveyó el terreno para producir el antisemitismo cristiano, el cual ha plagado la Iglesia por casi 1.900 años.
La teología del reemplazo surgió dentro de la Iglesia, poco después que el liderato gentil, sustituyó al de los judíos en Jerusalén, y luego que el pueblo de Israel fuera expulsado del territorio. Sus seguidores creían que las bendiciones de Dios eran para la Iglesia, pero las maldiciones para el pueblo judío.
Los primeros siglos de la Iglesia
Hagamos un breve recuento histórico de los primeros cuatro siglos de la Iglesia cristiana, porque fue en ese tiempo que se gestó este “legado de odio” hacia el pueblo judío. En el 1º siglo de la era cristiana, la Iglesia estaba estrechamente vinculada con sus raíces judaicas. El Señor Jesucristo nunca pretendió que fuese de otra manera. Después de todo, era judío, y la base de sus enseñanzas era consistente con las Escrituras Hebreas, tal como lo declaró en Mateo 5:17, 18: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”.
Antes de la primera revuelta judía ocurrida en el año 66 de nuestra era, el cristianismo era simplemente una secta más dentro del judaísmo, algo similar a los fariseos, saduceos y esenios. La separación entre el judaísmo y el cristianismo comenzó a surgir, como resultado de las diferencias religiosas y sociales. Dice el escritor David Rausch en su libro, “Un Legado de Odio”, que fueron varios los factores que contribuyeron a este distanciamiento:
1. La invasión romana a Israel y la aceptación del cristianismo por los gentiles,
2. La destrucción del templo y de Jerusalén, que obligó a la Iglesia en Jerusalén a renunciar a su posición como centro de la fe cristiana en el mundo romano, y
3. La aceptación del cristianismo entre los gentiles, lo que condujo a un conflicto prematuro entre la Iglesia y la sinagoga. Gracias a los viajes misioneros de Pablo, el Evangelio se propagó entre los gentiles. Conforme aumentaban el número de cristianos, crecía también su influencia, llevando al cristianismo a desligarse de sus raíces judías.
Muchos gentiles cristianos consideraron que la destrucción del templo y de Jerusalén, era señal de que Dios había abandonado el judaísmo, y que estaba ofreciéndole a los gentiles la opción de desarrollar su propia teología, libre de la influencia de los judíos creyentes en Jerusalén. Sin embargo, Dios muy posiblemente lo que quiso demostrar con esta destrucción, es que ya no era indispensable adorar en el templo, porque ahora Su Espíritu Santo moraba dentro de cada creyente y no en el Lugar Santísimo, tal como afirma 1 Corintios 6:19: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”
Después que el emperador romano Adriano le pusiera fin a la segunda insurrección judía, ocurrida entre los años 133 al 135 de la era cristiana, el poder teológico y político cambió de los judeo cristianos a los cristiano gentiles, en centros tales como Alejandría, Roma y Antioquía. Este cambio, ejerció gran influencia sobre los llamados padres de la iglesia primitiva, quienes terminaron por hacer declaraciones anti-judías conforme se fueron desvinculando de sus raíces hebreas.
Conforme la propagación del Evangelio fue ampliando su alcance dentro del Imperio Romano, y su membresía no judía fue aumentando, el pensamiento griego y romano fue infiltrándose insidiosamente alterando totalmente la manera de interpretar las Escrituras, desde un pensamiento de tipo judío o hebraico, a uno de tipo griego. Esto ocasionó muchas herejías en el futuro, algunas de las cuales la Iglesia todavía practica en la actualidad.
Algunos historiadores afirman, que una vez que el cristianismo y el judaísmo comenzaron a tomar rumbos separados, la distancia se hizo cada vez mayor. Bajo la ley romana, el judaísmo se consideraba una religión legal, ya que existía mucho antes que Roma. Sin embargo, como el cristianismo se inició después de establecerse el imperio, era considerado ilegal. A medida que más personas abrazaban el cristianismo, los romanos trataron de suprimirlo.
En su intento por mitigar la persecución, los apologistas cristianos trataron de convencer a Roma, de que el cristianismo era simplemente una extensión del judaísmo. Sin embargo, Roma no aceptó estos argumentos.
Estos mismos historiadores aseguran, que la persecución continua y frustración resultante de los cristianos, engendró aún mayor antipatía contra la comunidad judía, que para ese entonces tenía libertad para adorar libremente. Más adelante en el cuarto siglo, cuando el cristianismo se convirtió en la religión del Estado, se legisló en contra de los judíos.
La animosidad hacia los israelitas comenzó a reflejarse en los escritos de los primeros padres de la iglesia, por ejemplo:
- El Mártir Justino dijo refiriéndose al pueblo judío, alrededor del año 166 de nuestra era: «Las Escrituras no son de ustedes, sino nuestras».
- Ireneo, obispo de León, alrededor del año 177 declaró: «Los judíos han sido desheredados de la gracia de Dios».
- Tertuliano, quien nació en el año 160 y murió en el 230, en su tratado Contra los Judíos, anunció que: «Dios había rechazado a los judíos para favorecer a los cristianos».
- Eusebio escribió: «Que las promesas de las Escrituras Hebreas eran para los cristianos y no para los judíos, pero las maldiciones todavía eran para los judíos». Argumentó que la Iglesia era la continuación y sucesión del Antiguo Pacto y que, por lo tanto, el judaísmo había sido eliminado.
La joven Iglesia fue proclamada como el Israel verdadero, como el “Israel espiritual”, heredera de las promesas divinas.
El cambio definitivo tuvo lugar a principios del siglo cuarto, colocando a la “Iglesia Triunfante” sobre el “Israel Derrotado”. En el año 306 de nuestra era, Constantino se convirtió en el 1º emperador romano “cristiano”.
Como tenía un punto de vista pluralista, en el principio permitió que los judíos tuvieran los mismos derechos que los cristianos, sin embargo, en el año 321 instituyó al catolicismo como la religión oficial del imperio. Esto marcó el fin de la persecución de la Iglesia, pero señaló el principio de la discriminación y persecución en contra del pueblo judío.
Previamente, en el Concilio de Elvira, celebrado en el año 305 en España, se hicieron declaraciones para mantener separados a los judíos de los cristianos; incluso se ordenó que los cristianos ni siquiera comiesen con los judíos, ni celebraran matrimonios con ellos, que no permitieran que bendijeran las cosechas, y mucho menos que se observara el día de reposo.
Continuará...
