Cuando la oración no es la solución - P3
- Publicado en Boletin Dominical
¿QUÉ HABÍA SUCEDIDO Y CUÁL ERA EL PECADO?
En primer lugar, recordemos lo que Dios les había dicho, y esa fue una orden divina para todo el pueblo. Todos sabían que no debían llevarse nada del botín, excepto lo específicamente permitido: “Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos. Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis. Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová” (Jos. 6:17-19).
